La Organización Mundial de la Salud describe la disfunción sexual como un problema de la función sexual que afecta a la calidad de vida, produciendo malestar físico, psíquico y social. Afecta a más del 40% de las mujeres adultas, número que va aumentando con la edad.

La fisiosexología es la rama de la fisioterapia que se encarga de rehabilitar o mejorar la función erótica en las pacientes. El objetivo es mejorar el placer de cada persona de manera individual o en pareja. El acto sexual se caracteriza por la función reproductora y la función erótica u obtención del placer. En las disfunciones sexuales puede fallar cualquier aspecto del ciclo sexual: el deseo, la excitación, el orgasmo o la resolución.

Una buena función erótica permite a las personas estar equilibradas físicamente pero sobre todo emocionalmente, haciendo que se sientan a gusto en relación con los demás, ya que la práctica sexual satisfactoria es una de las fuentes que aporta dopamina y serotonina a nuestro cuerpo. Estas hormonas nos aportan motivación y bienestar personal. Si esta obtención de placer resulta interrumpida o hay un desequilibrio, se produce un descenso de estas hormonas que será perjudicial para nuestra salud.

Muchos de los problemas de los que hablaremos a lo largo de este post, requieren el abordaje por parte de un equipo multidisciplinar en el que pueden intervenir un psicólogo, un sexólogo, un ginecólogo, un fisioterapeuta, una matrona… Es por eso que debemos tratar a la paciente de una manera global para poder realizar un tratamiento lo más completo posible.

Cuando una mujer sufre una disfunción sexual, independientemente del motivo que sea, la vive con resignación. Muchas veces lo hace en silencio sin saber que es lo que le pasa realmente, dónde puede recibir información, diagnóstico y un tratamiento adecuado.

Hoy me gustaría explicaros un poco cuáles son las afectaciones más frecuentes que pueden sufrir las mujeres a nivel de la sexualidad, cuáles son las causas y qué alternativas nos ofrece la fisioterapia para poder ayudar en la recuperación.

A las disfunciones sexuales muchas veces se les ha dado un origen psicológico. Sin embargo, tenemos que saber que muchas de ellas tienen una causa funcional muy importante y que existen técnicas específicas para ayudar a resolverlas. Debemos tener siempre en cuenta que tiene que ser un trabajo multidisciplinar, corporal y funcional. Antes de empezar cualquier tratamiento, debemos efectuar una correcta historia clínica, exploración abdominoperineal y pruebas complementarias si es necesario.

Las principales disfunciones sexuales femeninas que nos podemos encontrar en consulta son:

  • VAGINISMO

Imposibilidad de penetración vaginal por espasmo de la musculatura pubo-vaginal y a menudo, perineal. En muchas ocasiones la vagina es normal y sólo se produce el espasmo en situación de excitación. Puede ser es una de las afecciones más complejas a nivel sexual en la mujer, por ello la importancia de su abordaje multidisciplinar. Su origen puede ser primario, con causas muy diversas, desde psicoemocionales hasta orgánicas.

También podemos encontrar vaginismos secundarios donde encontraremos causas psicoemocionales o que pueden ser creados por una dispareunia. Se tiene que evitar cualquier manipulación que ocasione dolor, ya que provocará un aumento de la contracción involuntaria de la vagina, lo que impedirá la evolución correcta en el tratamiento.

A nivel de fisioterapia, hacemos un abordaje desde las estructuras externas hasta llegar al tratamiento intracavitario. Trabajaremos para conseguir la relajación muscular a nivel abdominoperineal mediante técnicas miofasciales, dilatadores vaginales de forma progresiva y otras técnicas manuales hasta conseguir la corrección de estas contracciones musculares involuntarias. Se busca también una buena movilidad pélvica, para eliminar cualquier bloqueo articular que puede incidir en esta musculatura.

A medida que se vaya avanzando en el tratamiento, enviaremos a las pacientes diferentes pautas para continuar con el tratamiento en el hogar.

• DISPAREUNIA

Se trata de un dolor perineal que puede aparecer antes, durante o después de las relaciones sexuales. Puede haber dispareunia superficial, sobre todo relacionada con el momento de la penetración y generalmente proveniente de un trauma obstétrico que curse con una cicatriz de episiotomía o desgarro, vulvitis, atrofia vaginal, etc. El tratamiento irá encaminado a recuperar la elasticidad de las estructuras afectadas, mejorando la lubricación y atrofia de la zona. Para ello, realizaremos tratamientos manuales, pautas posturales y masajes, entre otros.

Podemos encontrarnos con dispareunia a nivel medio. El dolor no se produce en la entrada sino a la mitad. Estarán asociadas a hipertonía muscular, cicatrices, endometriosis, inflamación o causa emocional. El objetivo y tratamiento será similar a las superficiales cambiando la zona de tratamiento.

Finalmente, tenemos la dispareunia profunda, en la penetración profunda, asociada a cesáreas, endometriosis, edemas en el abdomen, posición uterina y en muchos casos por histerectomías. Tendremos que reducir el edema y la fibrosis, mejorar la movilidad de los tejidos para favorecer la vascularización de la zona y dar pautas posturales.

• ANORGASMIA/HIPOTONÍA

Se trata de un descenso o falta de la sensibilidad, menos excitación. Se produce una disminución de la intensidad del orgasmo que desencadena un desinterés para iniciar la sexualidad. La paciente se excita pero no consigue llegar o le cuesta mucho.

Los fisioterapeutas no trataremos la anorgasmia si no hay placer o excitación previa. Si se da este caso, tendremos que abordar primero la excitabilidad ya que es necesaria para alcanzar el orgasmo, siempre dándole importancia al trabajo multidisciplinar.

Las causas suelen ser primarias o secundarias por debilidad de suelo pélvico, antecedentes obstétricos, menopausia, fibromialgia, histerectomía, etc.

La falta de deseo sexual produce fisiológicamente que la vagina no se haya dilatado lo suficiente, el cuello uterino no estará en la posición adecuada y esto provocará una falta de lubricación y contacto inadecuado del pene en la vagina. Este choque es lo que provocará dolor.

El tratamiento consistirá en dar información sexual, ejercicios de propiocepción, de potenciación y de explicar a cada mujer que debe conocer su cuerpo dándole pautas para autoexploraciones.

Esto sólo es una breve explicación de las posibles patologías a nivel sexual en la mujer. Sobre todo es importante saber que, sea cual sea el problema, hay una correcta valoración para poder establecer un diagnóstico y las alternativas de tratamiento que existen a nivel fisioterapéutico, siempre teniendo en cuenta la importancia del abordaje multidisciplinar.

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